Larry King
Usted está invirtiendo en tierras en diferentes partes del mundo.
Por ejemplo en Argentina. ¿Por qué?
Ted Turner
Me gusta pescar.
(The Larry King Show - CNN - 13//12/00)
Introducción
Este estado de cosas reconfirma además la polarización de todo el negocio de los media hacia una concentración absoluta - en pocas corporaciones de capitales mixtos- del inmenso negocio de la producción y distribución del flujo audiovisual en América Latina. La consiguiente standardización de los mensajes cinematográficos, televisivos y on line del entretenimiento audiovisual, nos llevan a pensar otra vez muchas cuestiones alrededor de la autoría, la idea del trabajo artístico y de la puesta en escena en los medios audiovisuales. La situación periférica de los países de América Latina en este proceso de incipiente seudo mundialización son factores interesantes que influyen en todo el que hacer de la política, los medios y las artes audiovisuales.
Ilustrados expertos en estudios culturales, de olvidados pasados revolucionarios, sueñan con llevar al ALCA, la Asociación de Libre Comercio de la Américas, una negociación perdida de antemano que pretende situar los medios audiovisuales de América Latina como parte de las industrias culturales, los cuales deberían ser parte de ese acuerdo global de libre intercambio. Nada más errado, excepto si pensamos en los numerosos viajes, coloquios y mesas redondas a los cuales pueden ser invitados prestigiosos estudiosos de la cultura popular en nuestro continente.
Argentina en lo político siempre simuló seguir los pasos de sus padres europeos pero respetando a sus tutores de Washington. Luego de la dura dictadura militar y de la democracia liberal de los años 90, unos por las armas y el extermino, el otro a través de los medios y la democracia, redujeron a un vano consenso un pensamiento opositor, que acompañó la venta sistemática de la economía de un país y sus riquezas. Tras la guerra absurda con Inglaterra en 1982, y preestablecida con los USA, comenzamos la era de las democracias dominadas siempre por el mismo partido, demagógico y populista, el cual siempre se vio acompañado hasta el paroxismo en las urnas avalando los procesos de privatización salvaje de todas las empresas del estado, la destrucción del aparato productivo nacional y un endeudamiento externo logarítmicamente interminable. El actual fenómeno económico argentino, tras la terrible debacle del año 2002, responde a la teoría desarrollista de la pasa de uva que sostiene que si un país como el nuestro no accede a las demandas de su sociedad por acceder a mejores niveles de vida - estando dotado con exceso de recursos naturales e intelectuales de alto nivel, y si la mística de esas aspiraciones de forjar una gran nación es reemplazada por resignación, resentimiento y corrupción - ese país está condenado a secarse lentamente y de manera irreversible. Como una pasa de uva. Estas conclusiones visionarias enunciadas en los años 60 por Arturo Frondizi, reflejan el ánimo imperante en nuestro país. Nación pensada y refundada por los inmigrantes en el siglo pasado para llegar a un gran destino histórico, y que pasa actualmente bajo una alienante crisis de identidad, condenada a mediano plazo a mediocres destinos. La esperanza que significó un pensamiento de resistencia durante la dictadura militar se convirtió en una resignación frente a una economía totalmente dependiente de grupos económicos centralizados en las mayores bolsas del mundo, en el lavado de dinero, y con una actividad industrial en vías de desaparición. Un país agropecuario que se ha reconvertido en exportador de granos de soja para alimentar ganado chino, todo acompañado de una actividad política altamente demagógica limitada a la administración de elementos formales administrativos siguiendo dócilmente el rumbo económico señalado por el Fondo Monetario Internacional, las mafias financieras globalizadas y los diversos grupos de interés que rodean a este peronismo del tercer milenio en el poder. Pero en todo caso los argentinos han recuperado la fe, al menos frente a esta nueva coyuntura que les ha permitido volver a adquirir electrodomésticos de baja calidad. El panorama de la región dominado por ex-militantes peronistas, antiguos militantes de izquierda del altiplano, recordados sindicalistas metalúrgicos paulistas, y serios intelectuales araucanos de pasado marxista, grupo selecto cuyos miembros se han convertido en los nuevos mandatarios de un Cono Sur. Acostumbrados a los rimbombantes cuellos blancos, rodeados por corbatas apretadas que lucen en las permanentes reuniones de consenso con el FMI, para obtener nuevos préstamos frente a los eternos vencimientos de los intereses de sus impagables deuda externas, guían los destinos de Argentina, Bolivia, Chile y Brasil con el apoyo de sus pueblos, que nunca se equivocan.
Las artes y los medios audiovisuales.
Dentro de este fascinante panorama político el mundo de los medios y las artes audiovisuales giran alrededor del sistema de un país venido a menos como es el caso de la Argentina, sufriendo por partida doble la pesada carga de un ser nacional que fracasa porque el mundo le es hostil, algo impensado para un argentino, es decir para un ser superior y triunfador nato, al menos entres sus pares de la región1. Frente a la propuesta de este evento auspicioso en Bogotá, nos volvemos a preguntar en qué puede consistir hoy en día repensar la manera como se relacionan la creación artística, la autoría, la educación, la experimentación y la investigación con los medios y artes audiovisuales en el contexto de nuestros países. Entendemos la realización de este número SKLUNK sobre Argentina, como un foro de análisis e intercambio sobre las artes audiovisuales, considerando su historia y su potencialidad, por lo que proponemos una reflexión, más actual que nunca, sobre los desafíos de un manejo diverso al flujo uniforme de los mass media, particularmente la TV, al cine de cadenas multisalas y al consumo de internet. Esperamos que SKLUNK, continúe de varias maneras la notable historia del CICV, Centre Internacional Pierre Schaefer, y de todos los eventos que se realizaron en Montbéliard desde la década de los 80, los cuales siempre tuvieron un recordado inicio en los Festivales de Video, durante los años 80. Estos festivales, como en su momento fue el caso de los recordadas Manifestaciones, plantearon de una manera contundente, y pionera, el tema de las artes audiovisuales como un lugar clave en el ámbito político y cultural frente a los permanentes cambios en los soportes tecnológicos, a la seudo globalización del mercado audiovisual y a la creciente predominancia del aparato televisivo y digital en todo los procesos productivos. Este tópico, el tecnológico, es fundamental de pensar, pues se adosó al video con un importante aura conceptual en algo que ya podríamos denominar video expandido. El desmesurado e inevitable desarrollo de las máquinas digitales ha puesto en cuestión todos los aspectos de la producción y recepción de mensajes, tanto como la propedéutica académica con la especificidad de los aparatos y lenguajes. Estos cambios radicales, de hibridación y reemplazo de soportes, hasta el momento no tuvieron el acompañamiento teórico que considerase el digital en su relación con todos los medios audiovisuales anteriores, y particularmente con el video puramente electrónico. Los nuevos discursos coyunturales que acompañan las nuevas tecnologías, y el pensamiento sobre lo interactivo y lo virtual, no investigan en la historia del video experimental como un lugar de inflexión en la historia de los medios, y como una confluencia conceptual entre lo fotoquímico, electrónico y lo digital. Por momentos, este ni siquiera es tomado en consideración, algunas veces por desconocimiento otras por sostener desde dudosos lugares un discurso teleológico de venta de toda nueva tecnología el cual viene acompañando la historia de los medios en estos últimos 200 años.2
Vida, pasión e impotencias del video arte argentino.
Es a principios de los años 60 cuando aparecen las primeras exploraciones artísticas con la imagen electrónica en la Argentina que llevaron a cabo realizaciones con base en la televisión como lugar de experimentación ligado a una búsqueda artística alejada del funcionamiento, comercial o corporativo, de su madre putativa3. Algo que se verificó como un rotundo fracaso. La pretensión del reemplazo de la TV por algo artístico, solo fue una visión miope de lo que implicaba este medio. Hoy ya nadie mantiene ese discurso frente a una TV de lo más mediocre, fascinante y alienadora que nunca. Este podría ser uno de los campos donde podríamos aplicar a la temática que propone este número de SKLUNK, la impotencia, de la pretensión de pensar desde el video una televisión diversa.
Tras la tardía aparición de los equipos portátiles de video en el país, del tipo camcorder, es recién a fines de los años 80 que se puede hablar en Argentina de una producción interesante videográfica con una marcada propuesta expresiva. Y es durante los años 90 que se puede hablar de la producción de trabajos específicamente originales. La ruptura del modelo institucional televisivo era evidente en estos nuevos trabajos que resultaron diferentes a todo el producto standard del medio siglo anterior. Alguien pensó en un momento las discutibles categorías de arte y creación para toda una serie de obras hechas en video que con el tiempo fueron teniendo su propio espacio a través de muestras y festivales, actualmente en franca desaparición.4
Siempre fue complejo catalogar, o estructurar la profusa producción, algo que nuevamente ocurre con este pedido de SKLUNK, de pensar la Argentina a través del audiovisual. Así un lugar de referencia podría constituirlo el de los autores con una larga trayectoria y/o el de obras que fueron marcando la historia del medio en Argentina. La gran diversidad de los trabajos convierte en un desafío cualquier tipo de categorización de las obras, tanto como el establecimiento de parámetros por géneros, corrientes estéticas o movimientos. Esta magnífica dificultad por clasificar las obras de video, a pesar de los esfuerzos realizados por curadores y diversas instituciones dedicadas al estudio del tema, también testimonia de otra de las características fundamentales del medio, como un lugar difícil de agrupar con relación a parámetros conocidos de clasificación y estudio. Son interesantes ciertas líneas de estudio, o análisis crítico, que explicitan de esta situación, si consideramos dos trabajos antológicos de investigación que marcan un hito en la historia del video en el continente. La Historia del Video Arte en Colombia realizada por Gilles Charalambos, aún inédita, es uno de los primeros intentos serios y profundos por trazar la historia del video en una nación. Esta es planteada a partir de una investigación histórica donde el recorrido cronológico es una de las propuestas del estudio5. Por otro lado tenemos otra obra de referencia, más reciente, Made in Brasil. Tres décadas de video brasileño, cuyo compilador, Arlindo Machado, analiza y piensa líneas de fuerza del video brasileño, que son las que dan nombre a cada uno de sus diez programas6. Esta investigación a su vez, profundiza en diversos temas a partir de una selección amplia de autores que dedican un estudio integral a distintos y variados tópicos. Finalmente no podemos dejar de mencionar en el ámbito de Hispanoamérica el inolvidable proyecto, más actual que nunca como concepto, que encarara Ramón Pérez Ornia de manera absolutamente pionera a inicios de la década del 90, El Arte del Video7.
Esta tarea de estudio e investigación aún pendiente en Argentina, nos permite pensar diversas posibilidades de abordar el fenómeno del video en nuestro país. Salvo algunos intentos de trabajo con la ficción argumental es en el trabajo plástico, y particularmente en diversas formas de lo documental, que podríamos decir que el video argentino ha venido marcando en estos últimos veinte años un camino de innovación, con nuevas opciones a partir de una búsqueda de renovación en la praxis experimental con el lenguaje, algo absolutamente estancado en el cine, y ausente por esencia en la televisión. Si bien el video argentino saldó la deuda de la imagen electrónica con ese espacio de independencia de pensamiento creativo que nunca tuvo la televisión, las difíciles condiciones de producción y los diversos avatares de su historia fueron diezmando una camada de jóvenes videoartistas que siempre produjeron en absoluto aislamiento. La falta de acceso a equipamientos sofisticados de postproducción y la ausencia de producción con relación a un marco de trabajo artístico organizado, volvieron para algunos ingrata la continuidad de su obra. Actualmente esta ya es una instancia menos conflictiva por la presencia y oferta de equipos digitales.
Lo experimental y lo autoral como tópicos: las impotencias del cine y el video.
Con un mercado excesivamente pequeño, dominado por los complejos multisalas y frente a la imposibilidad de recuperar los costos por el ingreso de taquillas, el cine quedó en un lugar paradójicamente muy frágil en Argentina. La contradicción está dada por ser nuestro país el mayor productor de largometrajes de la región, cuya presencia se destaca en la mayor parte de los festivales internacionales, tanto en las muestras competitivas, como en las secciones paralelas y en el momento de repartir los premios. El Instituto Nacional de Cinematografía y Artes Audiovisuales Visuales es prácticamente la única instancia para poder realizar una película, que siempre resulta subvencionada por dineros públicos. De acuerdo al gobierno, y a los funcionarios de turno al frente de este ente estatal, se fue creando una perversa estructura de concursos y presentaciones con diversos criterios de evaluación de proyectos y guiones, que se eligen según los miembros del jurado o el trabajo de pasillo. Este firme acompañamiento del cine desde los ámbitos estatales es inversamente proporcional al que recibe el video. Otra de las impotencias del video argentino la constituye el hecho de no haber logrado espacios de validez entre las instituciones públicas que manejan fondos para estos propósitos. Por otra parte, entre tanta producción de películas son de destacar sólo un par de ellas como memorables, entre más de setenta estrenadas en el año 2004. Lo que lleva a cuestionar este financiamiento cuando son públicas las cifras que demuestran que ninguno de estos films argentinos, no sólo no recuperan los valores invertidos, sino que convocan a una mínima cantidad de espectadores. Esta decisión política de incrementar cuantitativamente la producción cinematográfica, no ha estado acompañada por criterios ideológicos y acciones, que fomenten la existencia -aunque sea en mínimo porcentaje- de un cine con alguna originalidad autoral o experimental, un video y una televisión originales y creativos que se distancien de los medios masivos, aunque sea como un pequeño resquicio.
Considerando el ámbito en el que se plantean estas reflexiones, planteo también el tema de la gestión de carreras audiovisuales, como un lugar de crisis frente a los grandes cambios en la concepción del denominado espacio audiovisual, del momento que aún estos estudios están muy limitados según la institución o empresa educativa que los propone, donde el objetivo predominante, por no decir único, es hacer cine. Recordemos que sólo en Buenos Aires, existen más de 25 centros, instituciones y universidades dedicados a la enseñanza del cine, sin considerar demasiado los otros soportes, sus entrecruzamientos, y una praxis que pueda salir de los parámetros de un cine industrial imposible de establecer en un país completamente desindustrializado.
Las tecnologías audiovisuales.
El tema del cine y las relaciones entre las diversas máquinas y la creación artística sigue siendo un tema clave, en un espacio y tiempo de conflicto, debido a los cambios, en la materialidad de los soportes tecnológicos. La predominancia del aparato digital en todos los procesos productivos está generando una homogeneización de ciertos parámetros en la discusión sobre los lenguajes y la producción expresiva videográfica. Pensar estos temas de las relaciones entre el cine, el video y el digital puede resultar en alternativas a ese discurso oficial que por un lado viene desde el espectáculo, pero también desde la academia y los centros mediáticos del hemisferio norte, como siempre, con todo lo nuevo para vender. Este milenio será apasionante. Por los desafíos de la completa digitalización del aparato audiovisual y por la confusa amalgama que se genera al fagocitarse el ordenador las otras máquinas audiovisuales tradicionales, en un marco de hibridación y expansión total de los soportes. Creemos que la gran tarea es intentar mantener el espíritu conceptual, y radical, de cierta historia alternativa de los medios audiovisuales, fotoquímicos y electrónicos, para relacionarla con este presente donde se impone la total predominancia del aparato digital. La búsqueda y promoción de estudiantes, autores y artistas notables en el audiovisual, en todos sus soportes y combinaciones, que presenten una obra alternativa a los usos del sistema de multisalas, de los canales de TV y del digital seguirá siendo una ímproba tarea. Fuera de las corporaciones existirán de manera creciente grupos, algunos concentrados en instituciones universitarias o centros educativos, con acceso a equipos digitales, de pequeño porte y costo, de registro y manipulación de imágenes y sonidos dentro de los cuales siempre se podrán realizar obras independientes. La paradoja será en que cada vez menos de esos trabajos y obras serán distribuidos y consumidos masivamente debido a las redes de exhibición y distribución audiovisual, totalmente cautivas del lucro y el consenso. Esto obviamente es una cuestión política que difícilmente será modificada por los gobernantes de turno. Aunque siempre existirán trabajos que desafíen ese flujo standard y masivo predominante. Está en la actitud de cada centro educativo, de cada docente, estudiante y realizador así como en las instituciones relativamente independientes de enseñanza, producir un estímulo a todas las artes audiovisuales para generar una continuidad y para mantener una producción fuera de las grandes corrientes del audiovisual subvencionado por el estado o los canales de TV comerciales. Este desafío de SKLUNK es alentar y difundir las producciones de alto nivel que se aparten de la uniformización del espectáculo audiovisual.
La potencia del concepto video.
Más allá de cualquier panorama aparentemente pesimista, la situación de la Argentina y el mundo no permiten otras veleidades, la historia del arte y de los medios audiovisuales a través de los tiempos han visto hasta en las peores coyunturas la existencia de creadores, que han producido un trabajo comprometido con la creación audiovisual y que mantendrán vivo el optimismo de seguir viendo en los medios un lugar de empeño ético para una materialización creciente de la razón creativa. La función de estos eventos es profundizar ese aliento, para proponer un debate sobre los medios, el cual es vital de sostener. Frente a una cuestión de fondo como es la perdida de la singularidad en los medios, nos seguimos cuestionando, ¿cómo plantear la defensa de la alteridad y originalidad que resulten en obras admirables con los medios audiovisuales? Creemos que el gran desafío es intentar mantener el espíritu conceptual, y radical, que siempre tuvo el video en la búsqueda y promoción de autores y artistas notables en el audiovisual, en todos sus soportes y combinaciones. Actitud particularmente peligrosa, por no decir subversiva, enfrentada al consenso del espectáculo y a la insoportable banalidad de ciertos conceptos alrededor de las nuevas tecnologías per se. La defensa de esa alteridad es cada vez más difícil, y peligrosa, pero vale la pena mantenerla y ya sin la impotencia de temer hacer explícito el disenso artístico.
La historia del video es prueba de ello, que SKLUNK mantenga la continuidad, también.



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